Paleontología
FRAY JOSÉ TORRUBIA
 

              Natural de Granada, de espíritu inquieto y rebelde entró en la Orden franciscana en 1714. En 1720 inicia su trabajo de misionero en el Pacífico. Nombrado Procurador de la Orden Franciscana, recibe la misión de recorrer la Provincia de San Gregorio, en las islas Filipinas entre 1721 y 1733. En sus cartas narra los duros recorridos a pie por las islas de Mindanao y Luzón que le permitieron, entre otras cosas, estudiar e interpretar muchos fenómenos naturales. En el año 1733 embarca en Manila de regreso a España. Este viaje de vuelta estuvo plagado de incidentes y se prolongó más de lo previsto. En una primera etapa culmina en la ciudad de Acapulco. De aquí pasa a la ciudad de México y después a Veracruz, a comienzos de 1735, llega a La Habana y en julio del año 1735 desembarca por fin en el puerto de Cádiz.

 

              Entre 1735 y 1745 permanece Madrid  y en este mismo año de 1745 regresa a América recorriendo Guatemala, Honduras y México.

              Una vez de vuelta a España. inicia un viaje a Roma, Rímini y Padua hasta llegar a París lo que le permite visitar y entablar amistad con los naturalistas de la época y conocer algunos de los mejores Museos de Ciencias Naturales de la época como: la Metallotheca Vaticana, el Musaeum Kircherianum y el Musaeum Metallicum .

              José Torrubia regresa desde París a Madrid en 1750 al ser nombrado Archivero y Cronista General de la Orden franciscana. Durante este viaje hizo un alto en la villa de Anchuela, perteneciente al señorío de Molina (Guadalajara) y una niña le mostró las «petrificaciones» que le llamaron extraordinariamente la atención. Fue conducido a montes cercanos donde recogió gran cantidad de fósiles. Según cuenta él mismo en su obra «Aparato para la Historia Natural Española» (1754, p. 4). Durante estos años de estancia en España el franciscano sale con frecuencia al campo para recoger fósiles y rocas para sus colecciones las cuales sirvieron de base para sus escritos e hipótesis diluvistas sobre el origen de las «piedras figuradas».  

              Ya al final de su vida, tras volver a Roma en 1756, publicó en Italia varios trabajos científicos de los cuales destaca “La Gigantologia Spagnola vendicata “(1760). Falleció un año después en Roma el 17 de abril de 1761, a la edad de 63 años.

 

 «Aparato para la Historia Natural Española»

              Los materiales fósiles y minerales recogidos durante sus viajes alrededor del mundo, acompañados por sus numerosas observaciones y amplios conocimientos sobre paleontología le permiten escribir la obra titulada «Aparato para la Historia Natural Española» Tomo Primero. Considerado el primer tratado de paleontología escrito en España, tanto por las descripciones como por las interpretaciones del origen de los fósiles, trata esencialmente sobre el Diluvio y la emigración de los fósiles marinos a los montes alejados de las costas donde los descubrió. La primera mitad está dedicada a comentar el hallazgo de fósiles encontrados en sus largos viajes por España, Filipinas y América del sur, y propone el carácter orgánico de estos. En la segunda mitad plantea el origen diluviano de los restos fósiles frente otras hipótesis como las de Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764). Otro aspecto de interés en este libro es su particular visión del método científico que debe utilizarse en el estudio las Ciencias Naturales, apostando decididamente por el método experimental.
           
              En el prólogo de este libro, José Torrubia afirma la existencia de dos problemas en los autores que hasta la fecha habían publicado trabajos sobre Ciencias Naturales.

 

              El primero según sus palabras «no haber dado con el método, lo que proviene, a mi parecer, de no haberse hasta ahora descubierto aquella cadena, con cuyos precisos eslabones o anillos, dicen, debe unirse la prodigiosa diversidad de efectos, y producciones de la Naturaleza debajo de unas verdades universales e incontestables».

              El segundo según sus palabras : «Treinta años he estudiado la Naturaleza en buenos autores, y principalmente en las obras que tienen impresas, no solo en nuestra España, sino en las remotísimas Filipinas, y en las regiones de México, Michoacán, Xalisco, Zacatecas, Guatemala, Tabasco, Campeche, Habana, etc., cuyas distancias he andado por tierra....»

              José Torrubia aboga por métodos experimentales frente a métodos de observación o sistemáticos.

              El «Aparato para la Historia Natural Española»  tuvo amplio eco en la Europa del XVIII. Prueba de ello es que, tras su publicación en 1754, fue pronto comentado, no exento de críticas, en varias revistas científicas de la época, teniendo especial relevancia la disertación sobre los gigantes ya que era un de los grandes temas de debate  en aquella época.

              En 1.760 se publicó una traducción de este capítulo en francés y en 1.773 otra traducción en alemán incluyendo los dieciséis primeros capítulos.

 

La Paleontología en el siglo XVII

 

              José Torrubia vivió en una época especialmente creativa para el desarrollo de las Ciencias de la Tierra. Hasta ese momento no se disponía de una teoría fundamentada y universalmente aceptada sobre la constitución, origen y cambios de la Tierra.

              Coetáneo de grandes pensadores y naturalistas, como Nicolás Stensen (Steno) (1638-1689), Karl von Linneo (1707-1778) y Jean Louis Leclerc conde de Buffon (1707-1788), desarrolla algunas ideas geológicas como la de la decadencia del mundo como herencia del pecado original donde la erosión de las montañas es un signo indudable de que este mundo, nacido perfecto de la mano de Dios al comienzo de los tiempos, está sometido a un desgaste que le llevarán con el tiempo al total arrasamiento, o la teoría del Diluvio Universal donde la tierra estuvo totalmente cubierta por las aguas. Estas teorías tradicionales precientíficas hay que situarlas dentro del contexto cultural y científico de la Europa del XVIII, dominada por un fuerte sentimiento religioso que impedía el desarrollo de otro tipo de teorías que mas tarde se postularon y dieron lugar al nacimiento de la paleontología tal y como la conocemos en la actualidad.

Para saber mas:

A. Goy y A. Rodrigo. 1.999. Tras las huellas de Torrubia (1698 - 1761) por el Señorío de Molina
XV jornadas de Paleontología. Museo Geominero.

Capel, H. 1985. La Física Sagrada. Creencias religiosas y teorías científicas en los orígenes de la geomorfología española. Ediciones del Serbal, Barcelona, 223 pp.

Pelayo, F. 1996. Del Diluvio al Megaterio. Los orígenes de la Paleontología en España. Cuadernos Galileo de Historia de la Ciencia, 16. CSIC, Madrid, 310 pp.

Pelayo, F. 1994. El Aparato para la Historia Natural Española de José Torrubia (1698-1761): diluvismo, gigantes y la naturaleza de los fósiles en el pensamiento español del siglo XVIII. In: Edición facsímil del Aparato para la Historia Natural Española. Sociedad Española de Paleontología, 3-45.

Sequeiros, L. 1998b. José Torrubia y su aportación al método científico en paleontología. Geogaceta, nº 24, pgs.129-131.

Vernet, J. 1976. Historia de la Ciencia española. Instituto de España.

 

 
 
 

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Paleontología-Nautilus / Abril 2008